Durante la Edad Media, los viajes de los pueblos vikingos y árabes favorecieron la expansión cultural y mejoraron especialmente el conocimiento de las rutas ya existentes. En el extremo oriente, India y China buscaron la difusión religiosa del budismo y la conexión comercial con Europa.

Desarrollo de la Geografía en los viajes

Como consecuencia de tantos viajes, estas idas y venidas tuvieron su impacto en el conocimiento geográfico a partir del siglo IX. El califa intelectual Al-Mamún propició el trasvase de la cultura científica entre Asia y Europa, estableciendo en Bagdad su Casa de la Sabiduría. Las observaciones astronómicas de sus geodestas dedujeron la esfericidad de la Tierra y calcularon su radio con un resultado muy próximo al real que fue medido en codos, una unidad de medida con valor variable en cada cultura.

Al-Juarismi, geógrafo, matemático y astrónomo persa, determinó el verdadero tamaño del mar Mediterráneo y corrigió diversos errores de la obra ptolemaica Geografía, en las regiones africanas y orientales. También incluye mapas con emplazamientos más precisos de ríos, montañas, mares, islas y ciudades.

Se emplearon varios sistemas para la representación de la Tierra, y al principio imitaron los mapas persas de las regiones recientemente conquistadas, que mostraban la ecúmene en forma de disco con una diferenciación de siete zonas circulares denominadas “climas”.

Durante el siglo X, predominó lo que se conoce como Atlas del Islam: un mapamundi, tres cartas dedicadas a los mares Mediterráneo, Caspio y el golfo Pérsico, y diecisiete mapas que representan diferentes provincias. Sus autores, fueron Abu Zayd al-Balkhi, geógrafo persa que fundó su propia escuela de cartografía en Bagdad; Al-Istajri, geógrafo persa que tuvo contacto en sus viajes con los pueblos vikingos o varegos de Kiev; e Ibn Hawqal, geógrafo turco creador de la obra La faz de la Tierra.

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1. Mapa del mundo de Ibn Hawqal en el año 980. Museo Topkapi Saray, Ahmet 3346, fols. 3b-4a. Fuente: myoldmaps.com

Al-Idrisi, geógrafo y cartógrafo nacido en Ceuta bajo el Imperio Almorávide, desarrolló gran parte de su vida y su obra en la corte normanda de Roger II de Sicilia. Por orden del conde, Al-Idrisi envió a numerosos viajeros a distintos lugares del mundo para cartografiarlo, y ensamblar todas las partes en una serie de mapas locales que formarían un mapamundi. Una figura aproximada de los mares y la tierra a la que se añadió la división de siete climas, una zona tropical, y una zona ártica. Podéis ver el resultado de su obra conservada en la Bibliotheque nationale de France: la Tabula Rogeriana (1154).

Los Árabes en el Atlántico

No obstante, estos progresos occidentales en el siglo XIII estaban lejos de tener la trascendencia científica de los empleados en el Índico. Por ello, las navegaciones a lo largo de las costas atlánticas tuvieron que seguir realizándose del mismo modo que en la Antigüedad: saliendo del puerto de Cádiz hasta Senegal y el golfo de Guinea. Aunque es posible que se intentase algún viaje de descubrimiento, como el del rey de Mali, Mohammed ibn Gao, por explorar el Atlántico occidental en el año 1300. De su vuelta nunca se supo, del mismo modo que no tenemos evidencias de que los viajes atlánticos árabes fructificaran.

El almirante omeya Jashjash ibn Said ibn Asuad fue otro experimentado piloto del siglo IX. Dirigió una flota desde Almería al mar Cantábrico para frenar el avance de los normandos en el 857, pero fracasó y no pudo evitar las incursiones en el sur de la península Ibérica. Por suerte para su recuerdo, también es conocido por llegar a las Islas Canarias, y se dice que su amplia experiencia navegando en el Atlántico le sirvió para afrontar terribles tormentas intertropicales en las costas de Filipinas. De nuevo, su viaje a Filipinas no se sabe si fue real o no.

Vestigios de América

Esta parte de la Historia resulta más compleja de interpretar, dado que la gran mayoría de los nativos americanos durante la Edad Media no poseyeron escritura con la que reflejar su conocimiento geográfico. Sin embargo, tenemos testimonios europeos que hablan de objetos transportados por las corrientes oceánicas hasta las costas de Europa.

En el año 62 a.C. fue a parar a las costas germanas un barco tripulado por gentes de raza desconocida. Fueron capturados y el rey de los suevos se los entregó a Metelo Celer, procónsul en la Galia romana. Al identificar sus rasgos físicos como indios, la deducción de la época era que se trataba de personas de la India asiática que habrían llegado hasta las costas europeas a través del río-océano que rodeaba el mundo conocido, es decir, circunnavegando África.

Historiadores del siglo XVI como López de Gomara y Wytfliet, pensaban que procedían del mar del Labrador, y reforzaron su idea con el hecho de que otros navegantes americanos habían llegado a las costas alemanas en el 1160, durante el reinado de Federico Barbarroja. Igualmente, en el año 1508, un barco francés frente a las costas normandas encontró una canoa con seis esquimales muertos y uno moribundo, que fue presentado ante el monarca Luis XII.

Los viajes en Asia

El primer piloto asiático de gran relevancia para el conocimiento geográfico de China fue Zhang Qian. En el año 126 a.C. el emperador Wu-Ti le envió a Oriente Medio para establecer relaciones con las tribus que empleaban un lenguaje indoeuropeo. Casi 1400 años antes de los viajes de Marco Polo, Zhang Qian viajó hasta Samarcanda, Uzbequistán, Bactria y Sogdiana, a la vez que recabó información sobre Siria, Partia, Caldea y la India, llegando a introducir plantas y animales de aquellos países en China.

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2. Recorrido de Zhang Qian en el interior de Asia. Fuente: Modificado de resourcesforhistoryteachers.pbworks.com

El budismo y el conocimiento geográfico

Pero la gran apertura de China a otras culturas tiene lugar con la penetración del budismo procedente de la India. Uno de sus misioneros fue el monje Buddhabhadra, que llegó al Imperio Celeste por vía marítima en el 398 y dedicó el resto de su vida a la traducción de los libros sagrados del budismo. Fue ayudado por Fa Xian, que realizó varios viajes por la India entre los años 399 y 414 con el fin de conocer las tierras visitadas por Buda. En su trayecto atravesó la cordillera del Karakorum, llegó hasta el delta del río Ganges, y se embarcó para ir a Ceilán, Sumatra y regresar a su patria china.

Estas regiones fueron recorridas igualmente por Xuanzang, monje budista chino, entre los años 629 y 645. Recorrió los lugares santos del budismo, pero antes tuvo que realizar un duro trayecto atravesando el desierto del Gobi, pasando por el Turquestán, Samarcanda, Bujará y Kabul antes de adentrarse en la India. Allí cruzó el valle del Indo, Cachemira, llegó al Ganges y luego a Nepal. Finalmente regresó a China siguiendo la misma ruta que le llevó hasta la India, a través de Kabul y el valle del río Tarim. Al igual que Buddhabhadra, Xuanzang tradujo al chino todos los libros budistas que cayeron en sus manos, hasta el día de su muerte.

Otros monjes budistas como Yi Ching (634-713) siguieron la ruta marítima que ofrecía la línea comercial persa Cantón-Siraf. Este monje se embarcó en el año 671, atravesó el estrecho de Malaca y llegó a la India, donde permaneció diez años estudiando.

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3. Expansión del Budismo en Asia Oriental. Fuente: wikipedia.org

La lucha por Asia Central

Pero no cabe duda de que la mayor hazaña realizada por los viajeros chinos fue la de Gao Xianzhi, que condujo todo un ejército de diez mil soldados a través de la cordillera del Pamir hasta Cachemira, para bloquear el contacto entre árabes y tibetanos que amenazaban con ocupar Asia Central. Descendiente coreano de la dinastía Tang, Gao Xianzhi era gobernador del Tarim, la región interior occidental de China. La victoria sobre los tibetanos en el año 747, fraguada por la mejor aclimatación de su ejército en grandes altitudes (entre 3.500 – 4.500 m) supuso un objetivo estratégico de primer orden, haciendo retroceder a las tropas tibetanas y evitando las pretensiones expansionistas del califato abasí.

En cuanto a los documentos recogidos, el cartógrafo más famoso de la época fue Chia Tan (730 – 805). En su obra Geografía de se describen los principales viajes de Asia a Bagdad, y llegó a dibujar un mapa de tres metros cuadrados del continente asiático, del que sólo se conserva un fragmento en una losa de piedra reproducida en el siglo XII.

Viajes de contacto con Europa

Las relaciones chinas con Europa eran casi nulas o muy puntuales. El conocimiento sobre los pueblos europeos y mediterráneos fue posible gracias a la expansión del Imperio Mongol y a puertos comerciales medievales como Zayton (nombre dado por Marco Polo al puerto de Quanzhou, en la provincia de Fujian), donde los navegantes aportaban información sobre los productos de lugares tan lejanos como España, Sicilia y en norte de África.

Otros viajes reseñables fueron los realizados por los embajadores del Ilkanato persa, que tuvieron contacto con algunos reinos europeos como Francia o Inglaterra. El nestoriano Uigur Rabban Bar Sauma fue, oficialmente, el primer diplomático chino en llegar a Europa. Su viaje como representante del kanato chino le permitió conocer a gobernantes de distintos lugares como Constantinopla, Nápoles, Roma, Génova o París, hasta el momento de su muerte en Bagdad en 1293.

Sin embargo, las exploraciones más interesantes estuvieron orientadas hacia el Pacífico y el Índico, a la vez que nuevas herramientas náuticas como la brújula y las cartas de navegación facilitaron estas travesías.

La navegación del Pacífico y el Índico

Un misionero budista, llamado Hui Shen, se embarcó en el año 409 desde China para internarse en el Pacífico. 20.000 li al este de Sajalín, según sus crónicas, encontró en Reino de Fusang, que se ha tratado de identificar erróneamente con la costa oeste de Norteamérica, dado que la unidad de medida empleada por Hui Shen ha sido muy variable a lo largo de los siglos. Las descripciones de su viaje, sin embargo, hacen posible que el Reino de Fusang se pueda interpretar como alguna de las islas del archipiélago japonés, como Ryukyu o Kyushu.

Otro misionero, precursor del budismo zen y las artes marciales, fue Bodhidharma. En el 527 partió desde el sur de la India a Cantón, Nanjing y Japón, un viaje donde descubrió la isla de Formosa (actual Taiwán) y llegó a conocer las Filipinas.

En el siglo X tienen lugar una serie de viajes malayos que colonizan Madagascar, donde descubren las “aves elefantes” (Aepyornis maximus) que durante siglos confundieron con la mitológica ave roc de la cultura persa. Esta especie, que medía 3 metros y se extinguió en el siglo XVII, aparece en los diarios de muchos viajeros que frecuentaban la isla. Los navegantes malayos se toparon con comerciantes árabes y viajeros en las costas de Mozambique, como bien recoge Al-Biruni en sus escritos, en los que se menciona una leyenda que narra cómo los buques que doblaban el cabo Diab (Buena Esperanza) desaparecían para siempre.

Esta superstición no es otra cosa que la corriente marina de las Agujas, que circula desde el canal de Mozambique hasta el cabo de Buena Esperanza en dirección sur y oeste. Las desapariciones de los barcos que navegaban en esas aguas podrían haber sido causadas por los abundantes remolinos que se forman, o bien por la dificultad de avanzar a contracorriente hacia el norte.

El esplendor marítimo de China

El último y más importante viaje chino tuvo lugar a principios del siglo XV. La dinastía Ming gobernaba en China, y el emperador Yongle quería reanudar el comercio con occidente, a pesar de que los puertos del golfo Pérsico eran inaccesibles bajo el control del conquistador turco-mongol Tamerlán. Pero la búsqueda de nuevas rutas resultaba más sencilla que durante los primeros siglos de la Edad Media, ya que los viajeros y comerciantes habían ido creando un legado descriptivo de tierras y mares de gran calidad. Es por ello que decidieron acceder al comercio europeo y mediterráneo desde la ciudad de Adén, en la actual Yemen. La idea era crear nuevas franquicias destinadas a ampliar la política de expansión marítima, iniciada en 1405 con la flota al mando de Zheng He, el almirante chino musulmán que realizó siete expediciones navales por el sudeste asiático y el océano Índico.

Al mando de la Flota del Tesoro, Zheng He llegó a tener una numerosa armada con la que dirigió misiones diplomáticas, científicas, comerciales y exploradoras. En sus siete viajes recorrió los mares del sur de China primero, llegando a Malaca, Java, Sumatra, Célebes y Borneo, en el sureste asiático. En el océano Índico estableció contactos con los puertos del golfo de Bengala, Calcuta, Ceilán, llegando hasta Ormuz, Adén y Jeda, para que sus marinos musulmanes pudiesen visitar Medina y La Meca. Recorrió la costa oriental de África hasta el cabo Diab y regresó hacia la India circunnavegando la isla de Madagascar para sortear la corriente de las Agujas, y finalmente completar su séptimo viaje.

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4. Los viajes del Zheng He en el siglo XV. Fuente: rochester.edu

Con la muerte del emperador Yongle, la política de expansionismo marítimo chino llegó a su fin e incluso llegaron a decretarse leyes que impedían las navegaciones no aprobadas por el nuevo emperador.

Estos grandes viajes por el Índico muestran que los conocimientos técnicos de sus marinos fueron notables y que dispusieron de buenos instrumentos y excelentes cartas náuticas, como bien señalaba Al-Idrisi en el siglo XII. Y esto fue posible porque desde mediados del siglo XIII se abandonó unos de los perjuicios seculares que habían lastrado el desarrollo de la navegación: mantener en secreto las rutas marítimas. Un secreto guardado generación tras generación con el fin de conservar el monopolio de las materias primas, como ya hiciesen pueblos como el fenicio o el cartaginés durante la Edad Antigua.

Fuentes:

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