Con el fallecimiento de Enrique ‘El Navegante’ en 1460, las expediciones se detuvieron durante 11 años. Numerosos exploradores tuvieron el coraje de continuar el ambicioso proyecto, destacando el avance de Bartolomé Díaz y culminado por Vasco da Gama en una misión llena de aventuras y desventuras.

A partir de 1471, la corona portuguesa reanudó los viajes a través de concesiones comerciales como la del almirante Fernão Gomes, quién arrendó el derecho exclusivo de navegar por aguas guineanas y explotar las tierras que se hallasen. Como condición, se le exigió descubrir al menos 100 leguas de costa por cada año durante este contrato.

Este acuerdo resultó de lo más conveniente para ambas partes, pues Fernão Gomes consiguió sobreponerse a las lluvias y a la ausencia de viento en las latitudes ecuatoriales, y se adentró en el golfo de Guinea siguiendo el este. En estos viajes, sus capitanes recorrieron toda la costa hasta llegar al cabo Santa Catarina y el estuario de Gabón, ya en el hemisferio sur. A su vez, Fernando Poo vislumbró la bahía de Biafra, y Lopo Gonçalves hizo lo propio con el cabo Lopo (cabo López). También se encuentran con las islas de Santo Tomé, Príncipe y Annobón.

Guinea_portugal
1. El Golfo de Guinea marcó el avance de las exploraciones de Fernão Gomes. Fuente: crossingtheoceansea.com

Con el cuidadoso avance de Portugal a lo largo de la costa africana, los navegantes iban dejando unos monolitos de piedra llamados padrões (padrones) rematados por una cruz cristiana con inscripciones en romance, latín y árabe, cuya finalidad era reclamar la soberanía portuguesa de los descubrimientos. Son muy famosos los padrões que Diogo Cão erigió en sus expediciones por las costas de Angola y Namibia, concretamente en los cabos de Santa María y el Cabo Cross. Cão fue el primer europeo que descubrió el río Congo, navegando un tramo desde su desembocadura.

Bartolomé Díaz y el ‘Cabo Tormentoso’

En 1847 tuvo lugar otro de los acontecimientos más importantes en la historia de la navegación europea, esta vez llevada a cabo por Bartolomé Díaz. El explorador luso sobrepasó el último límite, marcado por Diogo Cão en Namibia, y fue desviado hacia el sur durante 13 días a causa de una fuerte tempestad. Cuando el tiempo le permitió virar hacia el este para volver a encontrarse con la costa africana, esta no apareció, y decidieron poner rumbo al norte hasta que, al cabo de varios días, avistaron tierra. Sin embargo, ante el desconcierto del propio Bartolomé Díaz, la costa ya no se encontraba en el este, sino al oeste. Habían rodeado el sur de África, y ahora se hallaban en las aguas del Océano Índico.

Esta noticia era fantástica para Portugal: habían encontrado la conexión entre los océanos Atlántico e Índico, y la ruta comercial a las Indias Orientales estaba más cerca. Pero a pesar de este extraordinario descubrimiento, la flota de Bartolomé Díaz no avanzó mucho más lejos. Su tripulación exigió el regreso a casa de forma casi unánime, y el líder de la expedición no tuvo más remedio que aceptar.

SebastianMünster_Vasco_da_Gama
2. Mapa de África perteneciente a Cosmographia, de Sebastian Münster, publicado en Basilea en 1559. Fuente: joh.cam.ac.uk

En el viaje de vuelta pudieron recorrer la costa sudafricana que no exploraron a causa de la tormenta, y descubrieron el prominente y rocoso extremo meridional del continente, que fue bautizado como ‘Cabo Tormentoso’, y posteriormente renombrado como ‘Cabo de Buena Esperanza’ por el monarca Juan II de Portugal.

Quedaba así descubierto el paso del sudoeste al Océano Índico, después de 70 años desde el descubrimiento de Madeira, rompiendo el muro del desconocimiento que impedía el acceso por mar a las Indias Orientales.

La competencia con la Corona de Castilla

En 1492, una noticia inesperada puso en peligro el futuro de los viajes portugueses: los castellanos afirmaban haber llegado a las Indias por una ruta nueva, y antes que Portugal. Se trataba del descubrimiento de América para los europeos gracias al viaje de Cristóbal Colón, y que en un principio se confundió con las tierras del sudeste asiático.

Portugal protestó ante tal descubrimiento, argumentando que ellos tenían prioridad de derechos en esa parte del mundo. El Tratado de Alcazobas firmado en 1479 por Alfonso V de Portugal y los reyes Fernando de Castilla e Isabel de Aragón, repartía los territorios del Océano Atlántico conocidos hasta la fecha, pero no mencionaba nuevos descubrimientos. A partir de aquí, existen varias interpretaciones: una de ellas expone que el tratado sólo habla del ‘Mar de África’, es decir, de las aguas que bañan las costas del continente africano, y otras opinan que se otorgaba todo el Atlántico a Portugal, con excepción de las Islas Canarias.

Las Bulas Alejandrinas

Siguiendo el criterio medieval de la época, el Papa Alejandro VI intervino para mediar en la disputa con lo que hoy conocemos como las Bulas Alejandrinas de 1493. En estas bulas, el Papa cedía a la Corona de Castilla las islas y tierras firmes descubiertas y por descubrir para su evangelización, siempre y cuando no perteneciesen a ningún rey cristiano. Trazó una línea meridiana, de polo a polo, 100 leguas al oeste de las Islas Azores, a partir de donde los castellanos podrían reclamar nuevas tierras, mientras que los portugueses podrían hacer lo propio hacia el este de dicho meridiano. Además, la Corona de Castilla tendría prioridad si llegaban antes a los territorios orientales de Asia.

Naturalmente, esta concesión del Papa no agradó al rey de Portugal, que amenazó con ir a la guerra. Por suerte, el conflicto armado pudo ser evitado con el Tratado de Tordesillas en 1494, que ofrecía a Portugal un reparto más favorable que el de las Bulas Alejandrinas. De acuerdo con este nuevo tratado, se ampliaba a 370 leguas el meridiano que separaba los reclamos territoriales, pero esta vez desde las islas de Cabo Verde.

Tordesillas_Portugal
3. Reparto del mundo entre Castilla y Portugal. Fuente: tusapuntesdehistoria.org

Sin embargo, la definición de la línea de Tordesillas fue un continuo quebradero de cabeza para ambos reinos, que siempre intentaban interpretar el acuerdo en su propio beneficio. Para empezar, no se especifica la isla de Cabo Verde desde donde se empezarían a medir las 370 leguas, por no mencionar de la falta de consenso acerca de verdadero tamaño de la esfera terrestre, que hacía imposible calcular cuántas leguas correspondían a un grado de longitud.

Como resultado, el tratado fue reinterpretado a conveniencia y los portugueses intentaron adelantarse a los castellanos empleando la nueva ruta hacia el Índico que habían encontrado gracias a Bartolomé Díaz.

Vasco da Gama

Manuel I de Portugal, apodado ‘O Venturoso’, quiso continuar con la exploración del Atlántico y el desarrollo de los monopolios comerciales en África. El monarca decidió confiar en Vasco da Gama como capitán de la expedición que partió en búsqueda de las Indias en 1497.

Por primera vez, el cargo de capitán mayor se unía al de diplomático y ostentaba funciones militares. El rey de Portugal era consciente de que las posibilidades de llegar a las Indias eran muy altas, por eso Vasco da Gama fue provisto de cartas dirigidas al gobernador de Calicut para establecer acuerdos políticos y económicos.

Partieron de Lisboa el 8 de julio de 1497 con dos navíos llamados São Gabriel y São Rafael, una carabela llamada Berrio, y una nao auxiliar de nombre desconocido. A los siete días llegaron a la altura de las Islas Canarias, sin detenerse, y desde donde se dividieron a causa de una espesa niebla, para acabar reencontrándose, días más tarde, en las islas de Cabo Verde.

Navegaron sin interrupción durante tres meses, con rumbo sur, dirigiéndose hacia el centro del Atlántico para evitar las calmas ecuatoriales de Guinea y los alisios del sudeste, hasta llegar a los 30° S, donde viraron hacia el este. El 22 de noviembre consiguieron avistar el Cabo de Buena Esperanza, aunque el viento del este les impidió sobrepasarlo de modo directo. Tuvieron que desviarse hacia el sur primero, siguiendo los pasos de la primera expedición de Bartolomé Díaz en aquel lugar.

padrao_portugal
4. Padrão fotografiado en el Cabo de Santa María, Angola.

La compañía liderada por Vasco da Gama fondeó en la Bahía de San Blas (ahora Mossel Bay) el 25 de noviembre. Allí se deshicieron de la nao auxiliar y distribuyeron la carga entre el resto de los barcos. Además, como era costumbre, erigieron un padrão como testigo de su viaje, aunque los nativos lo destruyeron al día siguiente.

Territorio inexplorado

El 16 de diciembre la flota sobrepasó el último lugar alcanzado en el periplo de Bartolomé Díaz, y continuaron con rumbo norte tratando de seguir la costa este africana. A pesar de las fuertes corrientes que dificultaban su avance (corriente marina de las Agujas), Vasco da Gama y sus cartógrafos consiguieron añadir 70 leguas de costa a sus mapas para el día de Navidad, razón por la que la costa recibió el nombre de Natal.

Tras descubrir el río del Cobre el 11 de enero de 1498, arribaron en la desembocadura del río Zambeze el 25 de enero, sufriendo los primeros síntomas del escorbuto. Después de reparar los barcos y disfrutar de un mes de descanso, los viajeros alcanzaron la isla de Mozambique el 2 de marzo, donde se encontraron por primera vez con mercaderes árabes y habitantes musulmanes. Estos habitantes creyeron que los portugueses también profesaban la religión de Alá, y el sultán de Mozambique les concedió dos pilotos que conocían las aguas del Índico, una gran ayuda para la empresa de Vasco da Gama. No obstante, uno de ellos desertó cuando descubrieron que la expedición era, en realidad, cristiana.

De nuevo, las calmas ecuatoriales retrasaron el avance de los navíos, que no llegaron a Mombasa (Kenia) hasta el 7 de abril, y día y medio más tarde, a Malindi. En este último puerto, incorporaron a su flota a un piloto gujarati que tenía gran experiencia, y que les guio hacia Calicut en una tranquila travesía de 23 días en mar abierto. Finalmente, el 20 de mayo, Vasco da Gama y sus compañeros llegaron a su destino en la costa oeste de la India, donde erigieron un padrão y fueron recibidos por el Zamorín, que era el gobernador hindú de la región.

La decepción y el regreso de Vasco da Gama

Lamentablemente, el gran objetivo de la expedición no tuvo el final deseado por los portugueses. El recibimiento del Zamorín no fue correspondido al mismo nivel por parte de los europeos, cuyos obsequios parecieron inadecuados y el comportamiento de Vasco da Gama no agradó a los mandatarios de Calicut. La misión para alcanzar un acuerdo comercial con la ciudad fracasó, en parte debido a la hostilidad de los mercaderes musulmanes, y por otra parte porque las mercancías ofrecidas, que habían tenido mucho éxito en las costas africanas, no eran demandados en esta parte del mundo. Por si fuera poco, los portugueses creían, erróneamente, que los indios eran cristianos.

vasco_da_gama_india
5. Primer viaje de Vasco da Gama a la India, con los patrones atmosféricos dominantes. Fuente: arrecaballo.es

El viaje de regreso a Portugal fue precipitado por las tensiones creadas en el fallido intento diplomático. A finales de agosto, en la peor época del año para navegar el Índico, durante la estación de lluvias monzónicas, la expedición de Vasco da Gama puso rumbo de vuelta junto con seis hindúes que serían presentados ante el rey Manuel. Como era de esperar, el monzón complicó el viaje de tal forma que tardaron tres meses en cruzar el Mar Arábigo, el mismo trayecto que tan sólo les llevó 23 días durante la ida.

El 20 de marzo de 1499 doblaron el Cabo de Buena Esperanza, y poco más tarde las dos naves que componían la flota fueron separadas por una tormenta, y nunca volvieron a reunirse. La Berrio llegó a Lisboa el 20 de julio, mientras que la São Gabriel atracó en las Azores primero, donde Vasco da Gama permaneció dos meses antes de llegar a Lisboa el 9 de septiembre.

El viaje de regreso estuvo plagado de problemas: de los 170 tripulantes que salieron de Portugal, muchos perecieron en el camino, en gran parte debido al escorbuto, y sólo regresaron 55; la nave São Rafael tuvo que ser destruida como consecuencia de la falta de marineros; y Paulo, el hermano de Vasco da Gama, falleció en las Islas Azores antes de poder regresar a Lisboa.

El rey Manuel I otorgó a Vasco da Gama el título de Don, una pensión de 1000 cruzados, varias propiedades y un provechoso matrimonio con Catarina de Ataide.

Naturalmente, se enviaron posteriores flotas comandadas por el propio Vasco da Gama y por Pedro Alvares Cabral hacia Calicut. Estos nuevos viajes fueron mucho más fructíferos para los intereses de Portugal, aunque, según parece, la violencia estuvo más presente para combatir a la competencia árabe en el subcontinente indio.

El descubrimiento de Brasil

Precisamente, Pedro Alvares Cabral es considerado el descubridor de la costa atlántica de lo que hoy es Brasil, el 22 de abril de 1500. Su viaje no tenía fines exploratorios, era una empresa con un objetivo muy claro: el comercio con la India. Sin embargo, 44 días después de partir de Lisboa, y siguiendo la ruta occidental del Atlántico aconsejada por el propio Vasco da Gama, Cabral se topó con las costas del continente suramericano. Tal era el asombro de la expedición portuguesa, que pensaron que se trataba de una isla y así fue nombrada como Isla de Vera Cruz.

Ahora bien, existe cierta polémica al respecto de quién fuer verdaderamente el descubridor de Brasil. Otras expediciones documentadas llegaron a las costas suramericanas unos meses antes: los castellanos Vicente Yáñez Pinzón y Diego de Lepe. En uno de sus viajes colombinos, Yáñez Pinzón partió de Palos de la Frontera (Huelva), pasando por las Islas Canarias y Cabo Verde hasta perder de vista la Estrella Polar, y verse desviado hacia el sur por una mar agitada. Así fue como el 26 de enero de 1500, Yáñez Pinzón y la tripulación de ‘La Niña’ avistaron la costa norte de Brasil y desembarcaron en el Cabo de Santa María de la Consolación (hoy Cabo de San Agustín, en Pernambuco).

Por desgracia, la Corona de Castilla no pudo reclamar la autoría de estos descubrimientos debido al Tratado de Tordesillas, ya que estos territorios se ubicaban en el área de influencia portuguesa delimitada por el pacto.

El viaje de los pilotos andaluces continuó hacia el oeste, hasta llegar a la desembocadura del río Amazonas y el río Orinoco, pero de estas aventuras hablaremos en otros capítulos.

 

Fuentes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.