Siguiendo el hilo del anterior post “La ciudad capital: Un modelo para articular el Estado”, resaltamos la importancia de la elección de una ciudad como referencia económica, política y/o cultural. Sin embargo, en algunos casos las ciudades capitales no son sinónimo de supremacía y en el artículo de David Kaufmann, titulado Varieties of Capital Cities: The Competitiveness Challenge for Secondary Capitals, se desarrollan algunas teorías al respecto.

Definición

Una Ciudad Capital Secundaria  (CCS) se define como la ciudad capital que no representa la primera potencia económica del estado. Según los autores Gottmann y Harris, estas ciudades fueron escogidas inicialmente como capitales para favorecer el equilibrio territorial y evitar la concentración de poder económico y político, sirviendo de manera independiente a los intereses del estado en comparación con las ciudades tradicionales, que han sido enfocadas como centros de comercio.

En resumen, surgen de la necesidad para mitigar el desequilibrio existente entre regiones y/o ciudades y para servir al estado sin importar su capacidad para generar flujos de capital económico. Aunque bien es cierto que existen ejemplos en los que su origen tiene una componente social y de autodeterminación, convirtiéndose en el símbolo de identidad de países que alguna vez fueron colonizados (por ejemplo, Brasilia).

El declive de las Ciudades Capitales Secundarias

La centralidad política y simbólica que estas ciudades poseen en su ámbito geográfico se ve amenazada en el siglo XXI por la Globalización. El nuevo modelo de ciudad global se muestra más capaz de atraer y generar flujos tanto comerciales como migratorios, y por lo tanto las CCS quedan excluidas en este escenario.

Según Mayer (2016; 2018), las CCS deben buscar nuevas formas de competitividad que las posicionen de nuevo en la red global interurbana, a través de la formulación de políticas de localización.

Ciudades Globales vs Ciudades Capitales Secundarias

Friedmann (1986), Sassen (1991) y Scott (2001) señalan que las teorías sobre la Globalización explican cómo las CCS han perdido su importancia, siendo desplazadas por las ciudades globales.  Esta afirmación sostiene que, al ser mucho más relevantes en el funcionamiento de la economía global y controlar los flujos de capital, las ciudades globales forman los nodos del entramado interurbano mundial.

1. Megarregiones en Norteamérica. Fuente: researchgate.net

Por contrapartida, las CCS fueron planificadas desde un punto de vista nacional, sin tener en cuenta su integración en esta red mundial de ciudades, y según algunos autores como Swyngedouw (1997) y Brenner (1999; 2004), las CCS deben buscar su nicho en la periferia de la economía global.

Ante esta situación hemos de tener en cuenta, como apunta Campbell (2000), que todas las ciudades experimentan un conflicto de intereses entre los agentes públicos y privados, pero este efecto se incrementa en las ciudades capitales.

Tipos de Ciudades Capitales

Muchos autores han intentado establecer una serie de conceptos que definen a una ciudad como capital. Gottman y Harper (1990) la describen como el emplazamiento del poder y toma de decisiones que afectan las vidas y el futuro del estado gobernado, y que puede influir más allá de sus fronteras. A diferencia de otras ciudades, la capitalidad asegura el poder y la centralidad, albergando un ambiente que proporciona seguridad y organización.

A su vez, otros autores han tratado de clasificar las ciudades capitales en función de varios criterios, como es el caso de Hall (2006):

  • Capitales Multifuncionales
  • Capitales Globales
  • Capitales Políticas
  • Capitales Originales
  • Antiguas Capitales Imperiales
  • Capitales Provinciales
  • Súper Capitales

Autores como Campbell (2000) añaden características como el tamaño de la ciudad, la estructura de gobierno o la fecha del establecimiento de la ciudad como capital. Otros como Zimmermann (2010) tan sólo distinguen entre dos tipos de capitales: las que pueden ser, o no, las mayores aglomeraciones de economía.

En definitiva, estas clasificaciones diferencian sobre todo los roles políticos y económicos que una ciudad puede ejercer. Mientras que la función política esté relacionada con el estatus de la capital, no se observa que haya una relación directa entre capitalidad y riqueza económica.

Ciudades Capitales Secundarias en el mundo

En cada continente (salvo la Antártida) se pueden encontrar CCS: Pretoria y Abuja en África, Wellington y Canberra en Oceanía, Berlín y La Haya en Europa, Washington y Ottawa en Norteamérica, Jerusalén e Islamabad en Asia y Brasilia y Sucre en Sudamérica.

Como ya vimos en la anterior entrada, la relocalización de la capital ha sido una decisión habitual en la vida política de antiguos imperios, reinos y naciones en relación con el tiempo y el espacio geográfico (Rossmann 2017). Nuevas capitales han sido creadas para tal fin, mientras que otras existentes han sido reubicadas como ciudades económicamente secundarias.

2. Porcentaje del PIB nacional de las CCS y las Ciudades Primarias. Fuente: Gráfico creado por GeographicMind, datos obtenidos de data.oecd.org

En el ejemplo que sigue, diez de los 34 países de la OCDE posee una CCS. Ankara, Berna, Canberra, Ottawa, La Haya, Washington y Wellington son ejemplos paradigmáticos de CCS, y aunque Berlín, Jerusalén y Roma son ciudades con economías secundarias en sus respectivos estados, su historia, simbología y cultura es tan importante como para conservar el estatus de ciudad capital.

¿Existe relación con los estados federalistas?

Podría parecer lógico establecer una relación entre CCS y los estados con una organización federalista, y en muchas ocasiones se llega a la conclusión de que las CCS se encuentran con mayor frecuencia en estos estados. Esta premisa se sostiene ante la filosofía de que la localización de una CCS se basa en el compromiso del estado para equilibrar las relaciones de poder entre ciudades y para separar el poder económico del poder político.

Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. Ninguno de los cuatro estados federalistas miembros de la OCDE (Bélgica, España, Méjico y Austria) tienen una CCS, aunque habría que señalar el peso histórico subyacente en estos ejemplos, ya que todos ellos fueron grandes imperios en algún momento de la Historia.

Según parece, el carisma y personalidad de las ciudades es un factor a tener en cuenta a la hora de elegir una capital, especialmente cuando fueron las capitales de un gran reino o imperio.

No obstante, el principal problema y el gran reto para las CCS sigue siendo la globalización económica, un fenómeno que obliga a estas ciudades a abandonar su dependencia de los estados nacionales y a encontrar nuevos caminos para colocarse en la competición interurbana mundial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.